El paso del mito al logos significa la búsqueda de respuestas a las preguntas sobre la naturaleza. Como consecuencia de esta búsqueda, se produce un cambio en el pensamiento de algunos respecto a los argumentos de aquella época. La filosofía nace, por tanto, como crítica al saber popular.
La forma habitual de explicar la naturaleza (fisis) hasta el momento era el mito. Todos los acontecimientos, tanto externos como internos, disponían de explicación, eran respuestas radicales. Con la respuesta mítica, los elementos naturales se personificaban, y divinizaban, y las cosas funcionaban de forma arbitraria, es decir, sin control alguno, ocurriendo como los dioses deseaban y actuando estos a su capricho. Sin embargo, dicha explicación y manera de entender la realidad no convencía a algunos hombres griegos del siglo VI a.C., ya que les parecía equivocada. Por ello buscaron otra explicación de regularidad. Pensaban que las cosas tenían una secuenciación necesaria, que existía un elemento en la naturaleza que imponía las cosas de esa manera.
Hasta entonces, la sociedad era agrícola, guerrera y aristocrática. Vivían en polis. Su vida transcurría en función del clima, ya que la mayoría trabajaba en la agricultura; se preparaban desde niños para la guerra y en el aspecto político, gobernaban los mejores, considerados para ello los aristocráticos. La sociedad se dividía en dos clases: los nobles y el pueblo. El pueblo no participaba ni votaba. Sólo los nobles podían poseer virtud, es decir, éxito, el linaje y la fama. Era mejor quien mejor linaje tenía, siendo admirado el hombre que tenía éxito, al igual que fama. No existía la idea de justicia y derecho.
Los griegos del siglo VI a.C. pensaban que todo los que nos rodea procede de unos principios explicativos. Para ellos la Fisis era un organismo vivo en el cual todo está ordenado, era un cosmos. La naturaleza contenía un orden dinámico según el cual funcionaba. Era un dinamismo intrínseco, con una fuerza que se encontraba dentro de él..
Los filósofos de este siglo consideraban que existía un principio explicativo que hacía que el organismo estuviera vivo, que funcionase. Este era un elemento natural, el origen de los cambios, lo que permanece, la causa, el sustrato, es decir, el arjé. Todos ellos eran los presocráticos.
Los primeros presocráticos provienen de Mileto: Tales, Anaximandro y Anaxímeres. Cada uno de ellos contenía un arjé que consideraba el principio de todo.
Para Pitágoras el arjé era algo más allá de lo sensible. Los pitagóricos heredaron la idea de un alma eterna que se purifica en el cuerpo. El arjé era algo conceptual. Observaron que la naturaleza se podía explicar mediante relaciones matemáticas, proporcionalmente, siendo su base los números.
Parménides fue el primer metafísico, no hablaba en relación con la realidad, la fisis que proponía era una fisis mental: `Toda la realidad es el ser, y no hay nada más fuera de él. El ser es y el no ser no es. Es lo mismo pensar que ser., por tanto, existe lo que pienso. No hay movimiento´.
Heráclito propuso la dialéctica: 'Todo está cambiando, nada es definitivo'. La naturaleza es dialéctica, una serie de fuerzas en equilibrio y en cierta tensión. Consideraba al ‘logos’ como el principio general que rige la naturaleza y controla dichas tensiones.
En un intento por superar a Parménides surgen como reacción los pluralistas. Como uno de ellos, Empédocles propuso que toda la crisis procedía de cuatro elementos: agua, aire, fuego y tierra, 'ara explicar el movimiento se basó en dos fuerzas: el amor, que une y el odio, que desune. Anaxágoras, por otro lado, consideraba que había infinitas sustancias a las que llamó homeomerías, y para él, el movimiento se producía porque había un ser superior que le dio fuerza a la naturaleza, pero en la cual no intervino, el nous. Otros pluralistas en contra de Parménides que intentaron explicar de qué están hechas las cosas y su movimiento eran los atomistas. Estos pensaban que todas las cosas estaban hechas de átomos y proponían que el movimiento es culpa del vacío, que los átomos caen, se chocan y se hacen y deshacen. Este choque surgía, no estaba programado, no se sabía lo que iba a pasar: era la indeterminación. La naturaleza se explicaba de forma indeterminada. Somos absolutamente libres, las cosas suceden mediante un programa, el cual podría ser distinto. A pesar de esto, nadie se interesaba por ellos, ya que vivían en un siglo en el que los intereses se basaban en los temas antropológicos.
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